Descripción
El estudio analiza cómo la danza constituye una forma de resistencia ante la descorporeidad que puede surgir con el uso de tecnologías digitales en la educación. Se plantea la necesidad de una educación integral y equilibrada que no ignore la importancia del cuerpo, la presencia física y la expresión emocional y social. La danza se propone como una práctica que contrarresta los efectos de la virtualización, promoviendo el empoderamiento corporal dentro del contexto educativo, desde el cuerpo danzante y la educación artística.
Tras una revisión bibliográfica sobre los conceptos corporeidad, alteridad y el impacto de las redes sociales, el estudio presenta dos experiencias pedagógicas en el ámbito universitario donde la danza ha sido empleada para mejorar la creatividad, el bienestar y la socialización de los estudiantes, combinando el uso de herramientas digitales. Los resultados evidencian que equilibrando las tecnologías digitales y las corporales se mejora la calidad educativa. Además, al conectar el cuerpo físico y el virtual de los estudiantes a través de la danza, se reducen los riesgos de la desconexión social.
Se concluye que el desarrollo y conocimiento en la era digital debe incorporar nuevos saberes en la escena educativa en los que el arte ocupe un papel primordial. Para lograrlo, las instituciones deben promover un cambio de paradigma y las competencias corporales han de ser incorporadas, tanto en la formación docente como en la del alumnado.




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