Descripción
El título del libro responde a una ironía provocadora de quien cree, como Postman, que la escuela pública sigue siendo una institución relevante para «abrir a los jóvenes el mundo del aprendizaje». No obstante, el autor nos advierte que para conseguir semejante propósito la escuela necesita una narrativa que le dé sentido, como en su día lo fue la democracia o la modernización. La falta de sentido que actualmente se advierte en la educación primaria, secundaria y universitaria ha convertido la mayoría de las escuelas en centros de detención, ajenos a las prioridades formativas del alumnado.
Postman presenta una crítica a los dioses que desde fuera de la escuela dicen ofrecer la solución a sus problemas: de las nuevas tecnologías al consumismo, del imperativo económico a las diferentes formas de segregación. Desde esta posición crítica, El fin de la educación ofrece una serie de propuestas para que la escuela recupere una función educativa que sustituya el enfoque instructivo dominante, demasiado pendiente de teorías pedagógicas efímeras, de intereses políticos particulares y de cubrir las lagunas educativas que otrora se resolvían en el seno de la estructura familiar.
En su afán por perfilar una nueva finalidad para la educación Postman nos propone un currículum basado en la antropología (comprensión de la diversidad humana), la arqueología (conocimiento de las culturas del pasado), la astronomía (interdependencia de los fenómenos y conciencia de responsabilidad global), la enseñanza de idiomas y el estudio comparado de las religiones, dejando de lado la actual organización burocratizada y comercializada del currículum.
En El fin de la educación Postman traza una vez más un diagnóstico en profundidad del momento crítico que atraviesa actualmente la escuela y proporciona herramientas indispensables para repensar el papel de la educación en el siglo XXI.




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